domingo, 14 de noviembre de 2010

Entonces, ¿para qué desapegarse?

No es una dimensión ética la que induce al desapegarse sino una cuestión más relacionada con la felicidad. Sin apego se vive mejor, la autoestima no corre peligro, se crece más como persona, no se pierde el tiempo en estupideces, se aleja la ansiedad y la depresión y se disfruta a la pareja en paz. El desapego nos hace libres y dignos. Obviamente que si alguien tiene un espíritu masoquista, creo que debe mantenerse el criterio de pluralidad. No se puede obligar a nadie a dejar de sufrir si ese es su proyecto de vida. Se puede alentar, sugerir, pero no más. Recordemos que muchos adictos defienden su adicción como si se tratara de disidentes políticos y en realidad se trata de patología. Recordemos una vez más que el desapego no es dejar de disfrutar, sino dejar de sufrir. Deseo apuntalado en la racionalidad, apetecer la persona que se quiere, añorarla, amarla, pero sin miedo y sin apremio. Pasión sin angustia, entusiasmo sin ansiedad, es un buen motivo para hacer el intento de amar sin apegos.

2 comentarios:

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  2. Concuerdo con los que dice lo que publico noelia...siento que el apegarnos,el aferrarnos a alguien no es una de las mejores cosas que uno puede hacer; no xq este mal estar un poco pendiente de la persona a la que queres sino xq hay veces que no medimos los limites y se nos termina convirtiendo en una obsesion...que nos daña y puede llegar a dañar mismo a quien nos apegamos...

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